Estigmas

Sobre el significado que la religión Cristiana le otorga a la aparición espontánea de llagas sangrantes espontáneas en el cuerpo de los devotos. Algunos casos emblemáticos.

Estigmas

Se llaman estigmas (término de origen griego que significa “marca”) a las heridas que apareciendo espontáneamente en el cuerpo humano y sin causa aparente, son similares a las que Jesús tuvo durante su tortura y crucifixión.

La Iglesia Católica ha ido determinando a lo largo de los años, cuales de estos casos fueron fraudes comprobados y cuáles, se consideran milagros. Desde otra perspectiva, la formación de estigmas es producto de un estado psicológico de alteración y no se enmarca dentro de un fenómeno sobrenatural. Generalmente, los estigmas suceden en personas entregadas a una vida intensamente espiritual y mística, aunque se han producido también en otros individuos. Suelen ser personas de profunda religiosidad, obsesionadas por las llagas de Cristo y por sufrir su dolor. Los profundos estados de éxtasis inducir la autosugestión capaz de somatizar la experiencia psíquica.

El primer cristiano al que se le comprobaron los estigmas fue San Francisco de Asís (1181-1226).

Ana Catalina Emmenich (1774-1850) tenía visiones desde los seis años, ya a los 24, le aparecieron los primeros estigmas que marcaban la corona de espinas y luego le surgieron llagas toráxicas en forma de cruz y finalmente, marcas en manos, pies y costado derecho. La Iglesia determino la autenticidad del fenómeno.

Luisa Lateau, el 24 de abril de 1868, tuvo un brote espontáneo de sangre del costado derecho, luego, aparecieron estigmas en manos, cara y pie. Finalmente, las huellas de la corona de espinas y una llaga en el hombro derecho. El fenómeno se repitió ochocientos viernes consecuentivos, excepto dos. Perdía un litro de sangre cada vez. La Real Academia de Medicina de Bélgica no pudo hallar causa físiológica evidente del fenómeno.

Teresa Neumann (1868-1962) padecía estigmas y lloraba gotas de sangre. Esta mujer poseía además aparentes facultades de clarividencia y gran conocimiento de detalles bíblicos, pudiendo expresarse en arameo.

El padre Pio (1887-1968) sufría de estigmas que aparecían en su cuerpo cada jueves y cada viernes. Su biografía lo vincula además a otro tipo de fenómenos aparentemente paranormales, como la clarividencia, la curación por la fe y la Bilocación.

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